Los 10 errores más comunes de elección de carrera

Si te encuentras en el dilema de qué carrera escoger es posible que te asalten dudas del estilo : ¿Qué carrera tiene más salidas?, ¿Qué carrera es mejor?, ¿Cuál es la carrera más fácil?, ¿Cuál es la carrera más difícil?, ¿Cuáles son las carreras mejor pagadas?, ¿Qué van a estudiar mis amigos?. Estas preguntas a menudo pueden llevarte a una decisión precipitada e incluso equivocada para tu elección de carrera. En vez de preguntarte ¿Cuál es la carrera con más salidas?, pregúntate ¿Qué salida es la que quiero?. Según el Ministerio de Educación y Cultura los errores más frecuentes que cometen los jóvenes a la hora de escoger una carrera son :

1. Dejar la decisión para el final

Durante el bachillerato los estudiantes están tan centrados tratando de sacar buenas notas que no encuentran tiempo de responder las siguientes preguntas : ¿Para qué estoy esforzándome tanto? , ¿Dónde quiero llegar?, ¿Qué carrera quiero estudiar?, ¿A qué quiero dedicarme?, ¿Qué quiero ser?, ¿Cuáles son mis pasiones y talentos y de qué manera puedo convertirlos en mi profesión?. La afirmación “no sé qué carrera estudiar” es una de las más comunes entre los jóvenes, ¿Por qué? , porque saber qué carrera se quiere estudiar es un proceso que requiere de autoconocimiento, reflexión y tiempo, es por ello que muchos estudiantes prefieren no calentarse la cabeza e intentar sacar la mejor nota posible para después poder elegir con “calma”. Cuando se toma esta decisión es muy común observar a estudiantes terminar la selectividad sin tener nada en claro y escoger la carrera con prisas, sin suficiente tiempo de reflexión ni la información suficiente

2. No conocerse lo suficiente

Imagínate un gran barco que zarpa del puerto sin rumbo fijo. ¿Cómo sabrá el capitán de dicho buque que ha llegado a su destino sino sabe dónde quiere llegar ? Tarea complicada ¿no crees?. Del mismo modo ¿Cómo puedes elegir una carrera que te guste si no sabes que es lo que te gusta?.

¿Eres consciente de tus puntos fuertes, de qué asignaturas te gustan, de cuáles son tus habilidades o aptitudes innatas y de qué manera puedes utilizarlas para ganarte la vida?. Conocerte a ti mismo es un factor clave a la hora de escoger tu carrera. Si no sabes lo que quieres lo único que significa es que no te conoces lo suficiente, y si no te conoces lo suficiente es muy probable que tu carrera te acabe eligiendo a ti en vez de tú elegir tu carrera.

Este hecho es totalmente comprensible, pues el sistema educativo nos enseña matemáticas, lengua, inglés, geografía… pero no nos enseña a conocernos como individuos. ¿Verdad que no hay ninguna asignatura llamada “vocación” , “introspección” o “autoconocimiento”?. ¿Para qué tanta teoría, tantos conocimientos, si luego no sabemos qué hacer con ellos?.

Según el estudio U-Ranking 2019 el 33% de los estudiantes que inician sus carreras universitarias no llegan a terminarlas, pues la falta de motivación y pasión les hace abandonar ante el primer obstáculo.

Estudies lo que estudies asegúrate que despierte tu interés, que llame tu atención, que te guste. Los griegos tenían un aforismo “conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses” o dicho en griego clásico “gnóthi seautón”.

3. Ceder a las presiones de los padres

¿Quieres vivir la vida de tus padres o vivir la tuya propia?, es decir, ¿Quieres estudiar la carrera que les gusta a tus padres o estudiar la tuya propia? . En ocasiones los padres sin darse cuenta influencian e incluso presionan a sus hijos para que estudien la misma carrera que estudiaron ellos, o por el contrario la carrera frustrada que no pudieron estudiar en su día y ahora les hace ilusión que estudie su hijo/a .Ya sea porque son carreras de gran reputación o prestigio social , para garantizar su seguridad laboral o por ambas. De lo que no son conscientes es que seguridad no equivale a felicidad. Existen demasiadas personas con trabajos estables y nóminas fijas realmente infelices con su ocupación.

Las expectativas y seguir los pasos de otros pueden ser una pesada carga. Tu abuela fue ingeniera, tu madre es ingeniera, tu hermano es ingeniero y tú… ¿deberías seguir la tradición? Recuérdales que ellos tomaron su propia decisión y que ahora es tu momento.

Es habitual entre los padres pensamientos del estilo “yo he sido muy feliz estudiando esta carrera o los que estudian esta carrera siempre encuentran buen trabajo por lo tanto tú también lo serás” sin tener en cuenta que generalizar siempre es equivocarse y que cada persona tiene su propia manera de ser feliz por mucho que crean conocerte. Si eliges tu carrera tratando de agradar o impresionar a tus padres, profesores, familiares, amigos o cualquier otra persona que no seas tú, lo más probable es que el día de mañana seas infeliz con lo que hagas. ¿Por qué?, muy simple, porque estarás viviendo la vida de otra persona y no la tuya propia. Uno ha de tener el coraje de vivir fiel a su instinto y a su corazón y no como esperan que lo hagas los demás.

¿Te imaginas una leona forzando a su cachorro a vivir en el mar?, ni por asomo, la madre tiene bien claro que el hábitat de su hijo es la sabana, sabe que su fuerte es correr, agazaparse en las secas hierbas, saltar, olfatear… Si le presionase a vivir en el océano acabaría ahogado o devorado por algún tiburón. Entonces, ¿por qué nos presionan a ser arquitectos, abogados, médicos o ingenieros cuando no es nuestro hábitat?.

Recuerda, tratarán de aconsejarte, de darte su opinión, de convencerte, incluso te harán dudar ,pero quién ha de tomar la decisión final eres tú, pues elegir tu carrera es una decisión personal y lo que les sirvió a ellos no tiene por qué servirte a ti.

4. Seguir a los amigos

Muchos toman la decisión en grupo, si un amigo elige una carrera todos van detrás olvidando que se trata de una decisión personal y que hay que valorar lo que le interesa a cada uno. Cuando no se tienen las ideas claras puede pesar mucho en la decisión lo que hagan tus amigos, sobre todo a estudiantes a los que les asusta llegar a un centro nuevo en el que no conocen a nadie o poco sociables. Es habitual que un grupo de amigos elija la misma carrera sin que todos realmente quieran hacerla.

5. Elegir basándote ÚNICAMENTE en las salidas o la seguridad de un empleo

Muchos estudiantes eligen su carrera basándose exclusivamente en su empleabilidad, es decir, estudian una carrera con muchas salidas profesionales para asegurarse un empleo al terminarla pero sin conocer exactamente en qué consisten dichas salidas, las tareas que tendrán que desempeñar a diario en sus trabajos o sin haber investigado lo suficiente sobre el sector laboral. Si únicamente te preocupa conseguir un empleo o pagar tus facturas, es muy probable que termines con una nómina a final de mes y un trabajo que no te satisface en absoluto. El mundo está lleno de personas con un sueldo a final de mes que aborrecen su trabajo. Según un estudio realizado en Europa por George Gallup entre 2011y 2012 únicamente el 14% de los trabajadores desarrollan su labor con pasión y entusiasmo, mientras que el restante 86% se sienten infelices y frustrados con su ocupación. Ten cuidado con la profesión que eliges, es mucho más que una nómina a final de mes, es tu estilo de vida.

6. Dejarse llevar por las modas

Cada año hay titulaciones que se ponen de moda entre los alumnos, muchas veces por causa de las series de televisión. Esta moda puede llevar a estudiantes a elegir carreras que realmente desconocen, conociendo únicamente la parte superficial de la profesión. En ocasiones las modas nos pueden apartar de nuestras prioridades.

7. Elegir sin suficiente información

Investigar las carreras, buscar sus planes de estudios y compararlos con otras, analizar sus diferentes salidas profesionales, preguntar a estudiantes o trabajadores del sector… es un procedimiento costoso que requiere tiempo y esfuerzo. Por ello, muchos estudiantes eligen la opción más cómoda, toman su decisión basándose en primeras impresiones, comentarios ajenos sin fundamento carentes de información contrastada, la facultad más cercana a su casa o la carrera que saben que les resultará más sencilla. Evitar quebraderos de cabeza puede parecer ideal cuando eres joven, pero también puede frustrar a tu yo del futuro.

8. Deslumbrarse con los centros

En ocasiones los jóvenes se dejan deslumbrar por el espacio en el que van a estudiar, las instalaciones, los servicios y se olvidan de ver a fondo el plan de estudios y lo que te ofrece el centro desde el punto de vista académico.

9. Pensar solo en el dinero

Algunos estudiantes asocian más dinero con más felicidad sin considerar el impacto psicológico o de salud que tendrá ese trabajo en sus vidas. Es cierto que el dinero paga el alquiler, la luz, el agua, la comida , los caprichos… pero si eliges tu carrera pensando únicamente en tu salario sin contemplar otros aspectos estarás comprando todas las papeletas para terminar trabajando por una nómina y no por lo que te gusta. Cuando estás realizando aquello que amas, que hace que el tiempo se te pase volando, con lo que estás a gusto y disfrutas , de un modo u otro lo acabas exteriorizando. Transmites tu actitud a las personas que te rodean, a tus compañeros, a tus clientes, contagias a todos de ese buen hacer, de ese sentirte bien con lo que haces y por ende el dinero acaba llegando a ti. Ese es el origen, la causa principal, la raíz de todo hacer dinero. El dinero simplemente es la consecuencia de estar haciendo lo que has venido a hacer a este mundo. No te preocupes por el dinero porque si eres lo que tienes que ser llegará solo. Estar satisfecho con lo que haces es el primer paso para elegir una carrera exitosa.

10. Estudiar por estudiar

Cuando no tienes ni idea de qué quieres hacer pero decides estudiar una carrera al azar o escoger limitado por tu nota porque algo hay que hacer y por tanto sin motivación alguna. Cuando esto ocurre es común que se abandone la carrera ante el primer obstáculo. Recuerda que no tienes la obligación de ir a la universidad si no te entusiasma la idea o prefieres hacer cualquier otra cosa. Siempre puedes entrar en la universidad más tarde si cambias de idea. Tienes más alternativas y hacer lo que la mayoría de la gente de tu entorno hace por no ir contracorriente no da buenos resultados. Tómate un año sabático para decidir, pero no escojas al azar por condicionamiento social o para probar si te gusta. Piensa que si decides seguir estudiando, lo que vayas a hacer te tiene que apasionar, hacerte feliz y despertar tu curiosidad. Si no es así, seguramente deberías hacer otra cosa. A veces solo necesitamos tiempo para tomar la decisión acertada.

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